Artículos y crítica

Arribando Cádiz
Juan Fernández Lacomba
[18.11.2005]

El Mar, esa palabra extensa e insondable con que se ha nombrado su propia naturaleza ha poseído a la vez siempre la consideración de una especie de patria universal. Una palabra que en todo caso ha mantenido aquella evocación de la primera imagen infantil, la de aquel día primero en que, sorprendentemente, tomamos consciencia de su existencia como ser: azul, magmático, inmensurable y plano, con que voluptuosamente se mostraba entonces ante nosotros.

La Muralla Bizantina. El Aura.
Antonio Gómez Ribelles.
Cartagena, 2006
[03.03.2006]

Encontrar palabras que definan, o que expliquen. Palabras que fundan el aire y el mar con la distancia. En los cuadros la pincelada lo sabe hacer rápido, todo se hace sencillo entre la mirada y la mano. La pintura busca lo esencial y perpetúa el aura del espacio en la lejanía o en la proximidad como en el eco infinito.

La Belleza y la Ataraxia
Justo Girón
[18.09.1997]
Según Epicuro la felicidad se obtiene mediante, la ausencia de pena o de dolor. Y por la ataraxia, ésta es según el filósofo, un equilibrio permanente en el alma y en el cuerpo. Para obtener la felicidad hay que atenerse a la ataraxia, pero también a la ya mencionada ausencia de la pena, a la ausencia de temor y a la apatía o ausencia de pasiones. Todas ellas constituyen la libertad. La obra, ésta última que comentamos de Lola Montero, no podría alcanzar la relajación espiritual del observador si no trasmitiera esta felicidad que captamos en cada palmo de su pintura...
10x10. 10 años, 10 pintores.
Catálogo de la exposición.
Bernardo Palomo
[14.01.2001]
Lola Montero. Con su paisaje urbano retoma uno de los caminos típicos de la representación. Su espacio pictórico proviene de los amplios desarrollos compositivos de la figuración, allí donde se estructura una expresiva visión de la realidad, sin caer en los mediáticos tópicos de un realismo epidérmico y trasnochado.
Paisajes urbanos de Lola Montero
José Manuel Fernández Melero
[30.11.2001]
En estos paisajes no existe el asfalto, los edificios están vistos a partir de la planta primera, en algún caso se esboza un rótulo comercial que da una pista más concreta del lugar. Son paisajes vistos hacia el cielo y este, el cielo, cuando aparece, lo hace muy discretamente, no entra en competencia con el tema, veladuras grises y siena muy suaves.
En torno a la Figuración: realismos, figuraciones y otras representaciones.
Juan Fernández Lacomba
[08.05.2013]
Con una marcada vocación hacia lo figurativo Lola Montero (1968) ha articulado su mundo como pintora a través de una plástica de gran efecto y resolución, proyectada en temas urbanos y rincones de ciudades un tanto postindustriales y deshabitadas. Donde es fácil encontrar ensoñaciones solitarias y extrañamientos de carácter misterioso y evocador. Recordemos a este respecto, el rastro que la presencia psicológica que la pintura metafísica puede haber dejado a todo lo largo del siglo XX. En este sentido la artista es heredera de algunos tipos de realismo tanto de entreguerra como existenciales de después de la Segunda Guerra, que solieron disponer y encontrar en la realidad un cierto suspense e inquietud, insertados en los contextos de la pintura de ese momento, proyectados tanto en ciertos personajes como en escenarios enigmáticos.
Cuatro jovenes artístas, en la Galeria Recoletos
Diario El País.
Carlos de la Rica
[03.03.1997]
El Mar, esa palabra extensa e insondable con que se ha nombrado su propia naturaleza ha poseído a la vez siempre la consideración de una especie de patria universal. Una palabra que en todo caso ha mantenido aquella evocación de la primera imagen infantil, la de aquel día primero en que, sorprendentemente, tomamos consciencia de su existencia como ser: azul, magmático, inmensurable y plano, con que voluptuosamente se mostraba entonces ante nosotros.
Los bellos matices de lo real
Bernardo Palomo.
Diario de Cádiz
[11.11.2014]
A Lola Montero la pintura de paisaje nunca le ha quedado lejos. Es más, podemos asegurar que se trata de una muy buena pintora de paisajes urbanos, a los que dota de una especial intensidad formal y representativa, con un dominio de la pincelada y del color para estructurar una escena muy bien distribuida y adecuadamente desarrollada en su máxima posición expresiva.