Artículos y crítica

El rincón de... Lola Montero

Féxix Machuca, 2018

Me cuentan que es usted una de las pintoras que ya se sentía así antes, incluso, de nacer.

(Risas) Es una forma de expresar que mi vocación nació conmigo y conmigo sigue.

Pero no es exagerado decir que a usted la pintura le entra por los ojos cuando, de pequeña, vio unos óleos en casa de una amiga.

En esa casa descubrí que había material para poder pintar lo que uno siente. Allí descubrí los pinceles, los tubos, el caballete. Yo solo tenía lápices para pintar. Aquello me marcó un objetivo: yo también quería eso.

¿Qué descubrió allí frente a esos cuadros?

Te lo vuelvo a repetir. Fue más importante descubrir los materiales que aquellos cuadros.

Usted es una pintora de temas. Quiero decir, que usted se encela con un argumento y explota todas sus posibilidades.

Trabajo desde hace más de veinte años sobre temas concretos. Todo lo que he mirado desde pequeña y me impactó suelo traducirlo a pintura. Y he pintado paisaje urbano, la visión de la ciudad desde el mar, las ciudades que he visitado del norte de España.

De las salinas hizo usted una colección bellísima. Con blancos, rosados y rojos derramando buen gusto por su paleta.

Es otro tema que me reclamaba cuando viajo a Cádiz desde El Puerto en tren y subes por encima de las salinas. En mi cabeza me bullía la idea de pintar esas construcciones cuadradas, abandonadas en mitad del mar o de las salinas.

E igualmente me encantó el tema sobre el teatro romano de Cartagena.

Todo lo antiguo que devora el tiempo me entusiasma y lo pinto.

La serie que pintó sobre Cádiz vista desde el mar creo que la obligó a pintar desde un barco…

Así es. Como me obliga a pintar en plena calle en mi cuaderno de bocetos los paisajes urbanos que recorro. En el cuaderno apunto, investigo, leo y luego en el estudio pinto.

Debe tener usted buen pulso, mucha mano.

(Risas) Yo pinto más ligera que hablo. Y en el barco nunca perdí el equilibrio aunque en Cartagena me mareé.

¿Y no le resulta más fiable, en condiciones tan especiales, tomar fotografías antes que bocetos?

Es que también hago fotografías. Hago ambas cosas. Pero tengo que vivir lo que pinto.

Esta exposición sobre las Puertas del paraíso de las bodegas sanluqueñas creo que la pensó con la ayuda de Carmen Laffón.

Carmen es una persona especial para mí. Y con su talento y sus ganas de trabajar me estimuló para buscar un tema para pintar Sanlúcar. Yo sabía que tenía que pintar en la bodega. Pero no sabía qué. Carmen me metió Sanlúcar por los ojos y el corazón. La hice mía. Y cuando entré en el callejón de Santo Domingo supe lo que iba pintar.

¿Cree que Laffón sigue siendo la mejor paisajista que ha dado el siglo XX en Andalucía?

Los paisajes de Carmen reflejan la sinceridad de su pintura, el apego sentimental que tiene todo lo que pinta. Es un ejemplo a seguir. Tanto como persona como pintora. Me siento muy afortunada por haber contado con su generosidad y ayuda.

Sigamos hablando de las puertas del paraíso. ¿Qué nos descubren esas puertas, a qué mundos nos quiere llevar?

A la oscuridad de las bodegas, a la luz de sus ventanales y al placer de la vida que se pare en sus barricas.

Repetidamente le he escuchado que se siente muy identificada con la trascendencia y el romanticismo que Turner le da a sus pinturas. ¿Es capaz de explicarlo en cristiano?

Uffff. Pero te lo voy a explicar. Se trata de la dialéctica que se establece entre el hombre y la naturaleza que aspira a dominar.

El caso es que en la decadencia de los escenarios, naturales o urbanos, usted ve la luz. ¿La fugacidad del tiempo inspira su mundo?

Sí. Porque creo que el arte puede conectar al ser humano con su entorno y su propia espiritualidad.

¿Ve en Sevilla espacios desapercibidos para el común que puedan interesarles como otro argumento para una exposición?

Precisamente trabajo ahora en una exposición sobre ese argumentario. Me encanta revelar lo que otros no ven, se podría decir que es una de mis mejores cualidades.

Revelar

Ha hecho suya aquella frase de Paul Klee que tanto le repite su buen amigo Juan Fernández Lacomba: «El arte no representa, sino revela, hace visible». Ella interpreta mundos sutiles o cotidianos, a los que el común no le prestamos atención. Nació en Cádiz, se crió en Osuna y vive en Sevilla, donde estudió Bellas Artes y guarda como su rincón sentimental la geografía urbana de la Casa de los Pinelo y calles adyacentes, porque fue ahí donde trabó las primeras amistades relacionadas con la pintura. Dice que no se valora de tener tan al alcance la monumentalidad de Sevilla y detesta la insinceridad que se refugia bajo la frase ya nos veremos.

Féxix Machuca.
Mayo 2018.

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